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Tradicionalmente, la idea de un salón de clases trae a la mente la imagen de un docente tratando de mantener la atención de 30, o más, mentes inquietas mientras explica un tema.

El reto ya es suficientemente grande como para tener presentes todos los aspectos personales, habilidades y falencias de cada uno de sus estudiantes.

Eso es lo que promete cambiar Brainy, un asistente educativo que busca transformar la educación básica de Chile, en especial en las áreas de ciencias y lenguaje. 

Está basado en Watson, la inteligencia artificial de IBM, y es el protagonista de un proyecto que llega a niños entre los 10 y 12 años de edad de escasos recursos.

Por ejemplo, si un niño le pregunta a Brainy ¿cómo funciona el sistema pulmonar? El sistema puede identificar quién es, cuál es su perfil y cuál es su modelo de aprendizaje y le responde buscando la forma más eficiente para que el menor capte la información.

“Al momento de interactuar, el sistema entregará respuestas que sean entendibles para el menor y de acuerdo con el nivel de conocimiento que posea”, explica Aldo Marzolo, gerente general de Cognitiva en Chile.

El proyecto, que arrancó en enero de 2016, parte de una alianza con la Red Crecemos, fundación educativa subsidiada con experiencia de 20 años en pedagogía. Inicialmente, el desarrollo y entrenamiento del modelo se realizó en ocho colegios, impactando a 8.000 alumnos.

En funcionamiento, el sistema permite a los niños resolver dudas y mejorar sus procesos de estudio mientras cursan los grados de cuarto, quinto y sexto básico correspondientes dentro de los 12 años de la educación escolar en Chile.

Brainy llega a los niños dentro y fuera de las aulas en una interfaz apta para computadores de escritorio, pero también para tabletas. Habla con 24 acentos de la lengua hispana, incluyendo el chileno y el colombiano, y puede hacer chistes en todos ellos.

A fines de 2017, el proyecto llegó a 50.000 estudiantes y según Marzolo para 2018, gracias al interés de otras instituciones educativas, Brainy llegará a medio millón de estudiantes.

También se extenderá a los niveles de educación media –que son los últimos cuatro años de estudio del bachillerato en Chile– y será replicado por su proximidad geográfica en Perú.

El modelo de inteligencia artificial que hoy día gestiona Cognitiva es un nieto de DeepBlue, la máquina que derrotó al campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov en 1997. IBM, al igual que otros gigantes de la industria como Google, Oracle y Facebook, está invirtiendo en esta tecnología para que más allá de aprender a jugar ajedrez pueda solucionar necesidades.

Basándose en machine learning, la forma como las máquinas aprenden, el modelo cuenta con una capacidad computacional para procesar millones de datos en pocos segundos. 

Con ello identifica patrones y establece correlaciones para ofrecer respuestas que pueden ir desde ganar un juego de mesa hasta entender los procesos de aprendizaje de cada niño entre una población de miles de estudiantes.

El asistente cuenta con una base de conocimiento alimentada con diferentes fuentes de datos como enciclopedias digitales, textos escolares y portales educativos. Por una parte incluye la información pública sobre planes y programas del gobierno en materia de educación y por otra cuenta con información privada como el contenido pedagógico o la información del alumno que está disponible en los colegios.

Un asistente ideal

Pero, enfatiza Marzolo, lejos de reemplazar al profesor, lo que el sistema se propone es su mejor asistente. 

Que todos aprendemos de forma diferente no es algo nuevo, pero para los colegios, que deben seguir una estructura determinada y un currículum general para millones de niños, no es fácil responder a tantas necesidades específicas y diversas.

Brainy maneja un historial personalizado del rendimiento individual de los estudiantes, con el cual identifica sus fortalezas y debilidades en cualquier momento.

En la práctica, padres y docentes esperarían hasta la entrega de notas para saber si el niño está regular en matemáticas, pero ahora podrían tomar acciones en la marcha frente a las dificultades que presenta el niño.

El resultado de esta interacción es la disminución marcada del número de asignaturas perdidas, al igual que un acompañamiento más significativo.

En el futuro, Marzolo asegura que el sistema iría más allá: “Esperamos que pueda dar charlas de temáticas que se salen de la malla académica para cubrir también temas de crecimiento personal”, concluye.

¿Qué puede hacer el sistema educativo?

– Entender las preguntas del alumno, identificando la personalidad y asociando los datos sobre su desempeño escolar.

– Correlacionar la información del alumno con la base de conocimiento del sistema, compuesta por contenidos escolares, portales y enciclopedias.

– Responder a las preguntas del alumno de la mejor forma, de acuerdo con su personalidad (basado en BIG 5 Personality Insights) y su estilo de aprendizaje (basado en el Modelo Felder).

– Generar reportes a profesores y acudientes con el grado de avance del alumno.

Fuente: El Tiempo

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Jafeth Paz Renteria

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1 COMMENTS

  1. Edgar Posted on 7 enero, 2018 at 1:17 am

    Tenemos que traer esto a Colombia.

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